lenta inexorable,
estuvo y sin esperas
va pasando eternamente,
desplazándose
desde su pasado
rumbo al futuro,
convertida en el presente
desde el trayecto
de su vínculo y desenlace.
Transita envuelta
por el interrogante,
situado en cada esquina
de su largo camino
lleno de obstáculos
que nos guarda el tiempo,
donde prosigue la rotación
de la permanencia.
El amor es el destino
explorando caminos,
unificando los pasos
con nuestros ojos,
compartiendo el futuro
que abriga la esperanza
con el alma cómplice,
tatuando el cuerpo
con nuestro aliento,
coloreando el porvenir
con nuestra sonrisa,
y soportando la ausencia
que diserta
con el silencio bañado
por las lágrimas,
cuando palpitan
en el corazón truncado.
La poesía es el destino
que deshoja la vida,
insurgencia
de la intuición golpeada
que vierte dolor,
tras el escondido afán
coraje es el despertar
de los colores libertad,
y emancipando versos
escondidos
en los pensamientos,
propaga la catarsis.
Copyright © Ricardo Miñana 2012

