y tus invisibles besos
tan solo murmura el viento
cuando te deletreo.
Ni el recuerdo de tu aroma
ni el vacío que asola inerme
en cada palabra que escribo
derraman tanto desconcierto.
Y cada vez que mi alma
se cae en un espacio baldío
escucho la risa del viento
por estos tramos perdidos.
Y no veo futuros lejanos
detrás de esos horizontes
por los que se desliza el enigma
derivando hasta poniente.
Permanecer como un pájaro
viendo pasar el tiempo
recordando tus besos ciegos
desata la locura sin remedio.
A la sombra del silencio
pasan los días y las noches
sin saber si llegara el final
o nunca hubo un principio.
Ricardo Miñana © 2012
