Mezclarse entre las nubes
a pulmón abierto gritar con furia
vaciando penas bajo llovizna de plata
y olvidarse de la tristeza
y del aliento que se quiebra.
Caminar bajo fuerte aguacero
desde donde brotan melodías
entre los aromas de la naturaleza
y empaparse de sensaciones
bajo destellos de relámpagos.
Escuchar al viento cantar
por los horizontes de lluvia
y entre sus torbellinos de aire
un temblor de bronce
ante el huracán en su terrible girar.
Y perderse tras las emociones
que propaga la catarsis
arrojando el vacio a las eternidades
que separan los mundos
en las vertientes del cosmos.
En rotación de las armonías
sobre el canto de las inquietudes
la lluvia se extingue concluida
apagando la inaudita conjetura
y en su atalaya florecía la euforia.
Ricardo Miñana © 2012

