ya no se refleja tu cuerpo
y sin los sueños oriundos
ni el tibio sabor de tus besos
el amor cicatriza en mi piel.
Saber que de esta historia
el mar ya no se aproxima
y ya no hay rumores de olas
para apagar este fuego
que quema mi piel sedienta.
Ya ves, el vacío convierte
este receso del sentimiento
que recita los lamentos
que yacen en lo mas profundo
de mi extenuado corazón.
Tal vez soñar tus miradas
que dieron sentido a mi vida
bajo el suspiro de tu voz
y como misterio del aire
exhalar el aroma de tu piel.
Saber que el amor es mortal
por estos difuntos desiertos
donde observo desolado
que solo pervive el recuerdo
con estos ojos de nostalgia.
Saber que te sigo soñando
y en lo profundo del silencio
deletreo el mundo del amor
memoria voraz que invade
en el bullicio de las sombras.
Ya ves, esta pena tan profunda
que afila la espada que apunta
hacia mi corazón de fuego
y mi vida amaneció a la deriva
del amor que mece temerario.
Tal vez salir de la oscuridad
entrar en un paisaje de colores
donde el pasado es olvido
y deshojar este vacío del alma
por un capricho del destino.
Saber que sigo atrapado
por el laberinto del amor
de tu admirable espacio
y en las veredas de tu piel
aún emancipo mis sueños
Saber que entre tus labios
nació el oro de esta poesía
vaivén que acuna mis versos
y al sentirse nostálgicos
sueltan amarras en mi alma.
Ya ves, gritar desde mi silencio
y sin pronunciar tu nombre
en el impresionismo de la vida
presenciar tu infinita figura
y caminar buscando tu reflejo.
Tal vez si tu voz se avecina
por el abismo de mis penas
termine con este tormento
si todavía queda la esperanza
entre tus manos tendidas.
Ricardo Miñana © 2012

